Las Bandas de Poder de la tradición andina

 



Las Bandas de Poder y el tercer ojo en la tradición andina

Dentro del sistema místico andino, el ser humano no es comprendido únicamente desde su cuerpo físico. Existe también un cuerpo energético llamado causay pocpo, expresión que significa “burbuja energética”.

El pocpo rodea e impregna el cuerpo físico y posee una capa exterior semejante a una piel. A través de este cuerpo energético captamos e intercambiamos las energías del causay pacha, el “mundo de la energía viva”: un cosmos entendido como un campo vibrante de energía en el que la naturaleza está viva y es receptiva.

En ese intercambio aparecen dos formas fundamentales de energía: sami, la energía refinada, y hucha, la energía pesada. Todos mantenemos un intercambio constante con ellas, dentro de una relación recíproca con el causay pacha denominada ayni. La hucha no es considerada una energía mala o negativa: es energía pesada, y esa diferencia es fundamental dentro de esta manera de comprender el mundo energético.

Siete centros dentro del pocpo

Dentro del pocpo se describen cuatro centros mayores y tres menores: siete centros energéticos en total.

El principal de ellos es el cosco, situado en la zona del ombligo y definido como nuestro “estómago energético y espiritual”. Por medio del cosco transmitimos la hucha y la sami. Para percibir energías o intercambiarlas con el causay pacha o con otra persona, este centro puede abrirse y también dilatarse o extenderse hacia fuera.

Los cuatro centros mayores reciben el nombre de chumpis. Chumpi significa “banda” en quechua y de allí procede la denominación Bandas de Poder.

Estas bandas se extienden alrededor del cuerpo. Cada una posee un punto u “ojo” llamado ñahui, que sirve de abertura, y cada chumpi se encuentra asociado a un color y a un elemento.

Es importante esta diferencia: los ñahuis no aparecen simplemente como una sucesión de puntos alineados sobre el cuerpo. Estamos hablando de bandas que se extienden alrededor del cuerpo y de un “ojo” o abertura correspondiente a cada una de ellas.

Yana chumpi: la banda negra

En la base de la columna vertebral se encuentra el siqui ñahui, el “ojo” correspondiente a la yana chumpi, la banda negra.

Esta banda rodea el cuerpo y se asocia con el agua y con la luz negra, presentada como la energía más poderosa de la tradición andina.

El uso del negro tampoco debe llevarnos a interpretarlo desde categorías de “bueno” o “malo”. Dentro de este sistema, la energía pesada no equivale a energía negativa. La relación con la energía se comprende en términos de compatibilidad, intercambio y transformación.

Puca chumpi: la banda roja

El segundo centro es el cosco ñahui, situado en la zona del estómago y el ombligo.

Forma parte de la puca chumpi, la banda roja, asociada a la Tierra, Pacha Mama.

Aquí encontramos además una característica fundamental del sistema: el cosco no es simplemente un centro más. Es presentado como el principal centro energético.

Es a través de este “estómago energético y espiritual” que podemos percibir e intercambiar energías con otras personas y con el causay pacha.

Cori chumpi: la banda dorada

En el centro del corazón se encuentra el sonco ñahui, el “ojo” de la cori chumpi, la banda dorada.

Esta banda está asociada al amor y la empatía, así como al fuego y al poder del Sol.

Así, las Bandas de Poder no se presentan únicamente como ubicaciones dentro del cuerpo. Cada una reúne un centro, una abertura o ñahui, un color y determinadas asociaciones que forman parte de un sistema energético más amplio.

La banda plateada

El cuarto de los centros mayores se encuentra en la garganta. Es el cunea ñahui, el “ojo” de la banda plateada, denominada calque chumpi en el texto.

Está asociada con la creatividad, la comunicación, el viento y la Luna.

Hasta aquí encontramos cuatro grandes Bandas de Poder y cuatro ñahuis: el siqui ñahui, el cosco ñahui, el sonco ñahui y el cunea ñahui.

Pero el sistema comprende siete puntos.

Y los tres restantes nos llevan directamente a una de las partes más interesantes de esta enseñanza.

Los dos ojos físicos y el tercer ojo

Los dos ojos físicos representan los puntos quinto y sexto.

Después aparece un último punto:

el canchis ñahui.

Este es identificado expresamente como el tercer ojo y el séptimo y último punto.

Esto permite comprender el tercer ojo dentro de un contexto mucho más amplio. No aparece como un elemento aislado, sino como parte de una estructura energética formada por siete centros.

Los cuatro primeros están relacionados con las Bandas de Poder que rodean el cuerpo. Los dos ojos físicos constituyen los puntos quinto y sexto. Y finalmente encontramos el canchis ñahui como séptimo punto o tercer ojo.

Culli chumpi: la banda violeta



Hay además otra particularidad.

En ocasiones se distingue una quinta banda alrededor de la cabeza que abarca precisamente esos tres últimos puntos: los dos ojos físicos y el tercer ojo.

Esta es la culli chumpi o banda violeta.

La imagen resulta especialmente interesante: los dos ojos con los que observamos físicamente nuestro entorno y el canchis ñahui quedan comprendidos dentro de una misma banda alrededor de la cabeza.

Por eso, cuando hablamos del tercer ojo dentro de esta enseñanza, resulta incompleto separarlo del resto del sistema. El canchis ñahui pertenece a una organización energética que comienza mucho antes de llegar a la cabeza.

¿Se podían abrir estos centros?

Sí. Dentro de esta tradición existía una formación específica relacionada con las Bandas de Poder.

El chumpi paco era el paco formado para transmitir el poder de las bandas y abrir los centros de energía del cuerpo energético de otra persona.

Para realizar la iniciación chumpi se utilizaba un juego especial de cinco cuyas, mediante las cuales se llevaba a cabo un ritual descrito como complejo y sistematizado.

Las cuyas son piedras de poder. La palabra cuya significa “afecto” o “amor”, y estas piedras forman parte de las herramientas utilizadas por los pacos. Podían heredarse de maestros y colegas o recogerse en lugares considerados sagrados o poderosos.

La apertura de los centros, por lo tanto, no aparece planteada simplemente como una intención mental. Formaba parte de una práctica específica, con una formación determinada y herramientas rituales concretas.

Una enseñanza que no permaneció igual en todas partes

Hay una precisión importante para comprender esta tradición con mayor fidelidad.

El conocimiento de las Bandas de Poder y el número de pacos capaces de realizar la ceremonia chumpi fueron disminuyendo en la región centro-meridional de los Andes.

En el momento en que se recogió esta información, las investigaciones realizadas indicaban que en Quero no había chumpi pacos. Sin embargo, se señala que el maestro quero Andrés Espinosa y don Benito Corihuaman habían conocido los ritos chumpi y transmitido estas técnicas a sus alumnos Juan Núñez del Prado y Américo Yábar. Esas prácticas, no obstante, no habían sido transmitidas a los queros entrevistados posteriormente.

Esta aclaración es importante porque permite hablar con mayor precisión de las Bandas de Poder dentro de la tradición andina, sin convertir automáticamente cada una de estas prácticas en algo que todos los pacos queros conocieran o realizaran de la misma manera.

También nos muestra algo propio de una tradición viva: los conocimientos pueden transmitirse a determinados discípulos, conservarse en ciertos linajes y dejar de practicarse en otros.

Un cuerpo en intercambio permanente con el mundo de la energía viva

Comprender los chumpis y los ñahuis implica volver a la idea desde la que parte todo este sistema: el cuerpo energético no está aislado.

El pocpo participa de un intercambio constante con el causay pacha. Sami y hucha circulan dentro de esas relaciones, y el ayni, la reciprocidad, constituye un principio fundamental de esa interacción.

Desde esta perspectiva, los centros energéticos no pueden entenderse únicamente como puntos individuales del cuerpo. Forman parte de una relación continua entre el ser humano, otras personas y el mundo vivo de la naturaleza.

De allí que el canchis ñahui, el tercer ojo, resulte mucho más interesante cuando dejamos de observarlo de manera aislada.

Antes de llegar a él encontramos un cuerpo energético, siete centros, cuatro Bandas de Poder, diferentes ñahuis y un intercambio permanente con el mundo de la energía viva.

El tercer ojo es el séptimo y último punto de todo ese recorrido.


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