Estamos entrando en un nuevo ciclo planetario

 



Hay momentos en los que el cambio es evidente. Cambia un trabajo, comienza una relación, termina una etapa o tomamos una decisión importante.

Pero existen otros períodos en los que la sensación es diferente.

Quizás externamente nuestra vida continúa de manera bastante similar y, sin embargo, sentimos que algo adentro se está moviendo.

Cambian nuestras prioridades. Nos volvemos más sensibles. Aquello que durante años parecía suficiente comienza a perder sentido. Aparecen preguntas acerca del propósito, de nuestra relación con la Tierra, de nuestra forma de vivir y del momento particular que estamos atravesando como humanidad.

Y muchas personas expresan algo muy parecido:

“No sé explicar exactamente qué está pasando, pero siento que algo está cambiando.”

Las enseñanzas ancestrales ofrecen una mirada muy interesante para comprender esta experiencia: la humanidad y la Tierra atravesarían grandes ciclos de conciencia y, en determinados momentos, esos ciclos abrirían períodos de profunda transformación.

La Tierra también atraviesa ciclos

Estamos acostumbrados a pensar el tiempo de manera lineal: pasado, presente y futuro.

Sin embargo, muchas culturas ancestrales observaron la vida desde una concepción cíclica.

El día y la noche. Las estaciones. Los movimientos del Sol y de la Luna. El nacimiento, desarrollo y transformación de las civilizaciones.

Y también reconocieron ciclos astronómicos mucho mayores.

Uno de ellos es la precesión de los equinoccios, un movimiento astronómico real de aproximadamente 26.000 años. Algunas enseñanzas espirituales interpretan este gran ciclo como algo que también estaría relacionado con períodos de transformación de la conciencia humana.

Desde esta cosmovisión existirían etapas de mayor contracción de la percepción y otras de expansión; períodos de olvido y períodos de recuerdo.

Por eso, cuando hablamos de estar atravesando un cambio de ciclo, no estamos hablando necesariamente de que un acontecimiento extraordinario vaya a ocurrir de un día para otro.

Estamos hablando de un proceso.

Un cambio progresivo en nuestra manera de percibir, sentir, relacionarnos y crear.

¿Qué significa hablar de un cambio de frecuencia?

La palabra “frecuencia” aparece muchísimo actualmente.

Dentro de estas enseñanzas se utiliza para describir cambios en los estados de conciencia y en nuestra relación con el campo planetario.

Y hay una idea particularmente interesante:

cuando cambia la energía disponible, puede hacerse más visible aquello que ya existe dentro de nosotros.

Imaginemos una habitación en penumbra.

Cuando aumentamos la intensidad de la luz, los objetos que comenzamos a distinguir no aparecieron en ese momento.

Ya estaban ahí.

La luz simplemente permitió verlos.

Desde esta perspectiva, determinados períodos de transformación podrían funcionar de manera similar.

Creencias que veníamos sosteniendo comienzan a hacerse evidentes.

Decisiones que llevábamos tiempo postergando empiezan a pedir nuestra atención.

Algunos vínculos necesitan encontrar una nueva forma.

Cambian nuestras prioridades.

Nuestra sensibilidad aumenta.

Y quizás una vida que hasta hace poco parecía adecuada comienza a sentirse pequeña frente a aquello que estamos empezando a reconocer de nosotros mismos.

¿Por qué hablamos de esto en un Taller de Activación de la Glándula Pineal?

Esta pregunta es importante.

Porque cuando hablamos de activar la glándula pineal, no estamos hablando simplemente de una glándula ni de buscar experiencias extraordinarias.

Dentro del taller abordamos la activación como parte de un proceso mucho más amplio de recuperación de percepción, atención, coherencia y conexión interior.

Para comprender por qué estamos viviendo determinadas experiencias individuales, necesitamos también comprender el contexto en el que esas experiencias están ocurriendo.

Por eso hablamos de los ciclos.

Hablamos de la Tierra.

Hablamos de conciencia.

Hablamos del corazón.

Hablamos de atención.

Hablamos de cómo creamos.

Y hablamos de aquellas capacidades perceptivas que muchas tradiciones sostienen que el ser humano fue dejando de utilizar a lo largo de enormes períodos de tiempo.

Porque activar no significa solamente percibir más. Significa comprender mejor qué hacer con aquello que percibimos.

Del olvido al recuerdo

Una de las enseñanzas que trabajamos plantea precisamente que la humanidad habría atravesado largos períodos de pérdida u olvido de determinados estados de conciencia.

Y esto permite observar desde otro lugar algo que muchas personas están experimentando actualmente.

Hay quienes sienten una inexplicable atracción hacia determinadas culturas antiguas.

Otros comienzan a interesarse por conocimientos que jamás habían buscado.

Aparece una necesidad profunda de volver a la naturaleza.

De comprender la energía.

De escuchar el cuerpo.

De recuperar el corazón.

De encontrar propósito.

De preguntarse:

¿Quién soy realmente?

¿Qué estoy haciendo acá?

¿Qué vine a expresar en este momento?

Desde esta cosmovisión, parte de ese movimiento podría comprenderse como un proceso de recuerdo.

Por eso una de las ideas centrales que compartimos en el Taller de Activación de la Glándula Pineal es precisamente:

no todo consiste en incorporar más información. También necesitamos recuperar nuestra capacidad de reconocer internamente.

La pineal y la recuperación de la percepción

La glándula pineal es una estructura biológica real y tiene funciones fisiológicas conocidas, especialmente relacionadas con la melatonina y la regulación de los ritmos circadianos.

Las tradiciones espirituales, por otra parte, le han atribuido un significado relacionado con la percepción interior y estados ampliados de conciencia. Estas interpretaciones pertenecen a un marco espiritual y no deben confundirse con funciones científicamente establecidas de la glándula.

En nuestro taller trabajamos precisamente sobre estos dos planos sin necesidad de confundirlos.

Pero la activación que proponemos tampoco se reduce a la pineal.

Trabajamos con la atención, la respiración, el sentimiento, el corazón, el cuerpo y diferentes prácticas destinadas a recuperar una relación más consciente con nuestra propia percepción.

Porque ampliar la percepción sin aprender a dirigir la atención puede convertirse simplemente en más estímulo.

Percepción y conciencia necesitan caminar juntas.

Cuando el corazón vuelve a participar

Otro de los grandes temas que abordamos en el taller es la relación entre mente y corazón.

Durante muchísimo tiempo hemos privilegiado una forma predominantemente mental de comprender la realidad.

Analizamos.

Clasificamos.

Interpretamos.

Intentamos anticiparnos.

Buscamos respuestas afuera.

Pero las enseñanzas ancestrales hablan también de otra forma de conocer: una percepción vinculada con el corazón.

Esto no significa abandonar la mente.

Significa integrarla.

Pensamiento, sentimiento y acción comienzan a orientarse en una misma dirección.

Y cuando esa integración ocurre, nuestra relación con la realidad también cambia.

¿Cómo pueden afectarnos estos cambios?

No existe una experiencia universal.

Podemos atravesar períodos de mayor sensibilidad, necesidad de silencio, cambios de prioridades, búsqueda interior, deseo de contacto con la naturaleza o una percepción cada vez más clara de aquello que queremos crear.

Pero es importante evitar un error frecuente.

No todo lo que sentimos es necesariamente consecuencia de un supuesto cambio energético planetario.

Una sensación física o emocional puede tener muchísimas causas y merece ser comprendida desde el contexto correspondiente.

La enseñanza espiritual nos ofrece un marco desde el cual observar nuestra experiencia, no una explicación automática para todo lo que nos sucede.

Esta distinción también forma parte del discernimiento que buscamos desarrollar.

No podemos dirigir nuestra experiencia si entregamos nuestra atención

En tiempos de gran movimiento colectivo existe otra herramienta fundamental: la atención.

Noticias, redes sociales, opiniones, conversaciones y estímulos reclaman permanentemente nuestra energía.

Y aquello a lo que prestamos atención comienza a ocupar cada vez más espacio en nuestra experiencia.

Por eso, dentro del taller practicamos algo aparentemente sencillo, pero profundamente transformador:

recuperar conscientemente nuestra atención.

Observar dónde está.

Elegir dónde colocarla.

Volver al cuerpo.

Respirar.

Conectar con el corazón.

Recuperar nuestro centro.

Y desde allí decidir qué queremos alimentar y qué realidad queremos crear.

¿Cómo atravesamos entonces un período de transformación?

Quizás no necesitemos saber exactamente qué va a suceder.

Necesitamos desarrollar las herramientas para poder atravesar conscientemente aquello que suceda.

Respiración.

Presencia.

Atención.

Conexión con la Fuente.

Contacto consciente con la Tierra.

Escucha del cuerpo.

Coherencia entre pensamiento y sentimiento.

Capacidad de elegir nuestra respuesta.

Y una relación cada vez más profunda con nuestro propio centro.

Porque prepararnos para un cambio de conciencia no significa esperar una catástrofe.

Significa desarrollar conciencia.

No estamos solamente observando el cambio

Hay algo todavía más profundo detrás de toda esta enseñanza.

Si realmente existe una relación entre la conciencia humana y los grandes procesos que atraviesa la Tierra, entonces nosotros no estamos parados afuera mirando lo que sucede.

Somos parte del proceso.

Nuestra manera de relacionarnos.

Nuestra atención.

Nuestro sentimiento.

Nuestras decisiones.

Nuestra capacidad de crear.

La frecuencia que elegimos sostener.

Todo eso forma parte de nuestra participación en este momento.

Por eso, dentro del Taller de Activación de la Glándula Pineal no buscamos solamente responder:

“¿Qué está pasando con la Tierra?”

Queremos llegar a una pregunta mucho más importante:

¿Qué nos está invitando a recordar este momento?

Y especialmente:

¿qué hacemos nosotros con ese recuerdo?

Es tiempo de recordar

El Taller de Activación de la Glándula Pineal nace precisamente desde esta mirada.

No como una acumulación de teorías sobre aquello que podría estar sucediendo en el planeta, sino como una experiencia para comprender, practicar y llevar esa comprensión a nuestra propia vida.

Durante dos días profundizamos en la atención, el sentimiento, la coherencia corazón-cerebro, la respiración, la percepción, la creación consciente, nuestra conexión con la Fuente y diferentes prácticas que permiten experimentar aquello que muchas veces conocemos solamente de manera intelectual.

Porque conocer que estamos atravesando un cambio es una cosa.

Aprender a transitarlo conscientemente es otra.

Y quizá esa sea una de las grandes invitaciones de este tiempo:

recordar quiénes somos, recuperar nuestra capacidad de conexión y comenzar a participar conscientemente de aquello que estamos creando.

Primero la frecuencia. Después el resultado.

Si sentís que estos temas resuenan con algo que venís experimentando y querés comprenderlos y profundizarlos, podés conocer las próximas fechas del Taller de Activación de la Glándula Pineal — Es tiempo de recordar.

No para que alguien te diga qué tenés que percibir.

Sino para darte herramientas que te permitan volver a tu propia percepción, a tu propio centro y a tu propia conexión. AQUI MAS INFO SOBRE NUESTROS TALLERES

 


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