El regreso del corazón a corazón
Un viaje al recuerdo más antiguo
de la humanidad
Hay historias que no están
escritas en libros.
No tienen autor, ni fecha, ni firma.
Pero viven, como un susurro antiguo, en los huesos del planeta…
y en la memoria dormida de nuestras células.
Una de esas historias cuenta que
la historia humana no comenzó hace 9.000 años en Mesopotamia,
como suelen repetir los relatos oficiales.
Mucho antes, muchísimo antes,
en estas tierras del sur,
las tradiciones orales hablan de una humanidad que ya existía hace más de 75.000
años.
Y no solo existía…
Vivía en armonía. En unidad. En luz.
🌞 A ese tiempo lo recuerdan como
el último verano.
Un tiempo de plenitud.
De conexión tan pura que la comunicación no necesitaba palabras.
Los más sabios, cuando miran hacia atrás, hablan de los tiempos del Ñawpa,
una palabra quichua que significa " el origen, lo primero",
pero que encierra mucho más:
un recuerdo dorado del alma.
Cuentan que en ese entonces la
Tierra vibraba tan alto,
que nosotros, sus habitantes, también lo hacíamos.
Y así, era posible comunicarse de otra manera.
No con la mente…
sino con el corazón.
Corazón a corazón.
Sin máscaras. Sin dobleces. Sin necesidad de decir nada.
Porque todo se sentía. Todo se sabía.
💫 En ese estado, la verdad era la
única forma de estar.
No se podía ocultar nada…
porque la vibración del otro era como un espejo nítido.
Y en ese espejo nos veíamos todos.
Pero ese verano cósmico comenzó
a transformarse.
Hace unos 12.000 años inició un cambio.
El otoño.
Un descenso de frecuencia que nos fue alejando lentamente de esa forma de
conexión.
Ya no pudimos sostenerla.
Y apareció una nueva forma de comunicarnos:
cabeza a cabeza.
Un modo menos perfecto, más
limitado,
donde empezamos a elegir qué mostrar y qué no.
Donde nació la posibilidad de callar lo verdadero.
De decir una cosa y sentir otra.
🌀 Y finalmente, cuando el otoño
fue más profundo,
cuando entramos en la noche del ciclo,
hace unos 10.000 años,
esa conexión también se perdió.
Entonces, dicen, aprendimos dos cosas:
a hablar… y a mentir.
Desde entonces, las palabras han
sido nuestras aliadas y nuestras trampas.
Nos permiten crear, compartir, narrar…
pero también escondernos.
A partir de ese momento, la verdad dejó de ser evidente.
Pero todo ciclo cambia.
Y todo invierno, por más largo que sea,
guarda en su centro la promesa de la primavera.
🌱 Y esa primavera ya empezó.
La estamos viviendo.
Aunque todavía no sepamos bien cómo florecer,
algo en nosotros ya empezó a brotar.
Algo se agita adentro, como una semilla vieja que empieza a abrirse.
Y sin entender del todo, buscamos volver a conectar.
Primero será con la mente clara,
con la telepatía del alma,
esa que llamamos cabeza a cabeza,
una conexión sin palabras, pero con intención pura.
Y después… más adelante…
volveremos al lugar de origen:
al corazón a corazón.
💖 Ahí no se necesita hablar.
Ni explicar.
Ni convencer.
Porque todo se siente.
Será el regreso al tiempo de
oro.
A una humanidad despierta, amorosa, sabia.
A un nuevo —y esta vez, definitivo— tiempo de luz.

De la noche al día, por ahí vamos. Empezando a sentir la necesidad de conectar mente con corazón. Gracias.
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