La Sanación y el Despertar: Un Viaje hacia Nuestro Verdadero Ser





La enfermedad, en su raíz etimológica, proviene del latín y significa «falta de firmeza». Esta definición nos invita a reflexionar sobre un concepto profundo: en nuestro origen, en ese lugar donde todo es perfecto y completo, no existe la enfermedad. Nuestro ser es puro y está en total armonía, pero, en esta experiencia terrenal, al no tener todas nuestras potencias activadas, es fácil desviarnos hacia estados de desequilibrio.

Vivimos en una sociedad donde la enfermedad se ha vuelto una constante, una idea tan arraigada que, al imaginar un mundo ideal, solemos desear «un mundo sin enfermedades», en vez de «un mundo en el que todos tengamos salud». Esta diferencia sutil pero poderosa resalta cómo hemos sintonizado nuestra energía colectiva con la enfermedad, en lugar de vibrar en la frecuencia de la salud.

La verdadera enfermedad es una falta de conexión con nuestro ser original, con esa vibración perfecta que somos. Para restaurar la salud, el primer paso es reconocernos como seres completos, en contacto con nuestro origen divino. Esto no significa que sea un camino fácil, pues nuestra atención constantemente se ve arrastrada por las distracciones del mundo material. Aquí entra la determinación: si no mantenemos nuestra atención enfocada en esa conexión, el desequilibrio emocional nos llevará, inevitablemente, hacia la enfermedad.

¿Sanar o Despertar?

Nuestro ser original es perfecto, en su origen y estado primordial. Por lo tanto los procesos de armónicos se dan en sus manifestaciones de menor frecuencia, como resultado vibratorio, principalmente de desequilibrios emocionales, errores creativos y entidades . ¿realmente hay algo que debemos sanar? O, quizás, todo se trate de un despertar. La enfermedad no es más que una manifestación de nuestra frecuencia vibracional. Lo que sintonizamos, lo creamos. En este sentido, la enfermedad no es un castigo, sino una oportunidad para hacer un ajuste vibracional. El simple acto de retirar la atención de lo que nos enferma y redirigirla hacia nuestro ser más elevado puede iniciar el proceso de sanación.

Las Causas de la Enfermedad.

Los procesos que llamamos enfermedad tiene principalmente dos orígenes. Mala calificación de la energía, que nos puede hacer bajar la frecuencia para sintonizar con creaciones humanas que han tomado vida, por el poder de la atención del punto de masa critica necesario para este proceso. La cantidad N de seres que aportaron su energía a esa creación, entidades desencarnadas, o algunas que tuvieron vida física antes, encarnadas. También otro de los orígenes es actos creativos erróneos, que pueden alterar nuestro campo emocional y por lo tanto tener el mismo resultado de sintonía de frecuencias. Algunos ejemplos de esto, “ estoy viejo “ o “feo” etc etc pueden ser malas calificaciones de la energía. Sostener una relación, trabajo , habito, etc. Cuando siento que la sintonia de frecuencias se ha roto. Siempre que sostengo una sintonia de frecuencias rota en el tiempo lo hago motivado por un sentimiento de baja frecuencia. El miedo , la pena , la inseguridad , me pueden hacer que creativamente mantenga el encaje de frecuencia roto en el tiempo.

La importancia de la frecuencia

Las emociones juegan un rol fundamental en nuestro bienestar. Es el desequilibrio emocional el que afecta nuestra salud física. Sin embargo, la enfermedad no es más que el último eslabón de un proceso en el que nos hemos desconectado de nuestra esencia, permitiendo que emociones como el miedo, la ira o el odio gobiernen nuestra vida. Lo esencial aquí no es entender por qué estamos enfermos, sino cómo podemos cambiar nuestra vibración. Elevar nuestra frecuencia es lo que realmente trae la sanación.

Cuando nos sumergimos en el empoderamiento personal y nos conectamos con nuestro ser superior, nuestra frecuencia se eleva, y con ella, nuestra expansión de conciencia. A medida que cambiamos nuestra vibración, nuestra realidad cambia.

La Sanación no está en la mente, sino en el sentimiento

Las afirmaciones son herramientas poderosas, pero a menudo no producen el cambio deseado porque carecen de la fuerza del sentimiento. Las palabras, los rituales o las acciones externas no tienen poder si no están acompañados del sentimiento adecuado. La verdadera sanación proviene del interior, de una frecuencia elevada que se genera al conectar nuestra atención con el amor, la paz y la armonía.

Si nos concentramos en ensoñar una salud perfecta, en lugar de enfocarnos en la enfermedad, nuestra realidad comenzará a alinearse con esa nueva vibración. Si sientes que tus ojos no funcionan bien, en vez de reafirmar la deficiencia, visualiza tus ojos sanos, viendo con claridad. Este cambio en el enfoque, este salto vibracional, es lo que comienza a crear la sanación.

La auto-curación y el poder de la certeza

Cada proceso de sanación es único. No existe una fórmula universal que funcione para todos. Sin embargo, la certeza en lo que hacemos es lo que realmente activa el proceso de sanación. La clave está en encontrar lo que resuene con nosotros, respetando el camino de los demás, sin imponer nuestras creencias ni rechazar las de otros.

El Papel de la Glándula Pineal en la Sanación

La conexión con nuestro ser a través de la glándula pineal es una parte esencial de este proceso de sanación. Muchas veces creemos que basta con realizar un ejercicio o meditar, pero sin la frecuencia correcta, estos actos pueden quedar vacíos. La clave está en mantener una práctica constante, enfocada en la conexión y en los sentimientos que queremos generar. No es suficiente con hacer el ejercicio; es necesario estar en la frecuencia adecuada para que el proceso de sanación se active de manera efectiva.

La Sanación en los niños: Una cuestión de frecuencias

A veces, la enfermedad aparece en los niños, lo cual puede ser difícil de comprender desde un punto de vista humano. Sin embargo, al ver a los niños como seres completos y perfectos, entendemos que no hay castigos ni injusticias. Ellos, al igual que los adultos, están viviendo una experiencia creada por la frecuencia que eligen manifestar. No importa si es una enfermedad o cualquier otro desafío, todo es parte del proceso de aprendizaje y crecimiento del alma.

Conclusión: Todo es una Cuestión de Creencias

El proceso de sanación es profundamente personal y único para cada individuo. Aunque todos tenemos la capacidad de sanar, no todos estamos en el mismo nivel de consciencia para activar ese poder. La clave está en la creencia y en la certeza de lo que estamos haciendo. Cuando estamos alineados con nuestra verdad, nuestra sanación comienza. La enfermedad, en última instancia, es solo una manifestación de nuestra vibración. Si cambiamos nuestra frecuencia, cambiamos nuestra realidad, y con ella, nuestra salud.

Recuerda: la sanación no es un destino, sino un camino continuo de autodescubrimiento y expansión de consciencia. El despertar a nuestra verdadera esencia es el primer paso hacia la perfección.



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