Descubre tu Poder Creador y Transforma tu Relación con el Dinero

La relación de los latinoamericanos con el dinero es una tela tejida con hilos de historia, cultura y creencias arraigadas. Una trama compleja que se entreteje desde la pobreza franciscana, pasando por la expulsión de los jesuitas en los primeros siglos de la conquista, sumado a las creencias preexistentes en América.

 


Desde tiempos ancestrales, los pueblos originarios de este continente no tenían una relación con concepto de un “dinero” metálico como la que se instauró con la llegada de los colonizadores. 
La conquista trajo consigo una serie de transformaciones que moldearon nuestra percepción del dinero y la riqueza. Por supuesto había distintas formas de mostrar la prosperidad de una persona o familia, pero no era en el mismo concepto que se instaló después.  Tenía mucho más que ver con orígenes y comunidad que la idea que llego y se impuso con el nuevo tiempo.     La asociación entre la bondad y la pobreza, que trajo la concepción Franciscana, se arraigó en nuestras mentes, creando una dicotomía entre ser honesto y ser pobre, ser correcto y ser pobre.

 

A pesar de esta complejidad, los latinoamericanos, deseamos tener el mismo poder de creación y manifestación que hoy representa el dinero. Nos gusta tenerlo, generarlo, crear ese proceso que nos permite más allá de cubrir nuestras necesidades, esa energía hoy nos da tranquilidad, estatus, satisfacción y muestra de desarrollo social. Es por todo eso que  este deseo a menudo se ve acompañado de conflictos y tensiones. Las creencias arraigadas sobre la única manera "correcta" de generar dinero chocan con la idea de la independencia financiera y la creatividad empresarial.

El sueño de atraer dinero, transmitido a través de las generaciones, choca con las dificultades prácticas de manifestarlo en nuestras vidas. Enfrentamos obstáculos que van más allá de lo puramente material, como el miedo a no poder cubrir nuestras deudas o la sensación de que el dinero es escurridizo y difícil de mantener.

 

Nos encontramos atrapados entre la necesidad de cubrir nuestras obligaciones financieras y el deseo de crear una relación más saludable y armoniosa con el dinero. , esto se ve  limitado por nuestras propias creencias y patrones de pensamiento, lo que dificulta la manifestación fluida de la abundancia en nuestras vidas. 

Hasta el punto de creer muchas veces, de que es solo correcto manifestar “lo suficiente” para nuestras necesidades. Por qué más allá de eso , seria no correcto .

 


En este complejo entramado de creencias y emociones, nos enfrentamos a la tarea de sanar nuestra relación con el dinero y liberarnos de las ataduras que nos impiden prosperar plenamente. Solo así podremos trascender las limitaciones autoimpuestas y abrirnos a nuevas posibilidades de crecimiento y realización personal.

 

El dinero, esa fuerza que mueve mundos y emociones, se convierte en un laberinto de contradicciones y tensiones para muchos de nosotros, los latinoamericanos. Atrapados entre el deseo de tener suficiente para cubrir nuestras necesidades y el miedo a perderlo todo, la culpa de tener más de lo necesario y miles de posibilidades más, nos vemos inmersos en un torbellino de justificaciones y procesos mentales que complican nuestra relación con esta energía.

A veces decimos que el dinero no nos complica, que podemos manejarlo sin problemas. Sin embargo, en el fondo sabemos que nos afecta más de lo que queremos admitir. Empezamos a acumularlo por temor a perderlo, o lo gastamos sin control, confiando en que siempre habrá más. Esa concepción que tanto nos cuesta del “Dios proveerá “  como un concepto casi mágico que no depende en nada de nosotros. Nos debatimos entre el deseo de tener suficiente, la culpa de tener demasiado  y la sensación de que nunca es bastante.

 

Nuestro campo emocional se ve profundamente alterado por esta relación con el dinero. 

Nos cuesta reconocer que hablamos de dinero, nos cuesta cobrar, pagar e incluso dar. Nos encontramos en una encrucijada ética, cuestionándonos por qué parece que aquellos que se comportan mal son recompensados con riquezas mientras que aquellos que intentan vivir de manera honesta luchan por llegar a fin de mes. Sin recordar los principios de “los secretos del universo” esos de los que hablaba el gran Nicola Tesla , “energía , frecuencia y vibración.” Que no son las acciones , si no la frecuencia en la calidad del sentimiento, lo que regula esta relación.

 


La lucha por el dinero se convierte así en una batalla interna, donde nuestras creencias y emociones juegan un papel fundamental. Nos preguntamos si está bien tener dinero, si es justo que algunos acumulen grandes fortunas mientras otros apenas tienen lo suficiente para subsistir. Nos debatimos entre la necesidad de cubrir nuestras deudas y el deseo de vivir una vida cómoda y plena. Es esa misma lucha interna la que nos aleja de la real manifestación de los canales de provisión superior.  Todo esta disponible es nuestra herencia, no un resultado de la suerte, o las oportunidades. En el sistema de creencias occidental, este solo concepto, nos genera lucha interna, de opiniones y reacciones ante lo más elemental. Si esto es justo o injusto. Pero esas luchas, generan la suficiente desarmonía en los sentimientos para alejarnos del real estado de opulencia que debiéramos crear, por simple manifestación de nuestro origen.

 

Sin embargo, en medio de esta complejidad, surge una verdad fundamental: 

el dinero es solo una forma de energía que fluye a través de nosotros. 

Depende de nuestro campo emocional y de nuestras creencias el cómo se manifiesta en nuestras vidas. Reconocer esto nos permite liberarnos de las limitaciones autoimpuestas y abrirnos a nuevas posibilidades de crecimiento y realización personal.

 

Así, la maestría del dinero no radica tanto en acumular riquezas como en aprender a relacionarnos con esta energía de manera consciente y equilibrada. Solo entonces podremos liberarnos del conflicto interno que nos impide prosperar plenamente y abrirnos a la abundancia que la vida tiene para ofrecer.

 


La complejidad de nuestras relaciones con el dinero se manifiesta en cada aspecto de nuestra vida, desde nuestras decisiones laborales hasta nuestras aspiraciones más profundas.

¿Por qué queremos cambiar de trabajo? ¿Por qué deseamos más dinero? Estas preguntas revelan la profunda conexión entre nuestras aspiraciones laborales y nuestra percepción del dinero como una fuente de seguridad y libertad. Sin embargo, al enfocar exclusivamente nuestra atención en el dinero como un fin en sí mismo, nos encontramos atrapados en un ciclo de deseo y frustración. Este simple y lógico razonamiento, encierra en él, las claves que impiden esa manifestación. Son mis propias creencias del tema, que por estar en mi desde siempre hasta creo lógicas y ciertas. De mis acciones depende el resultado, cambiar de acción me va a cambiar el resultado.

 

Muchos de nosotros hemos crecido creyendo que la única manera de obtener dinero es a través del esfuerzo y dedicación personal, limitando así nuestras posibilidades de prosperar. 

Pero la verdad es que el dinero es solo una forma de energía que puede fluir a través de múltiples canales si estamos dispuestos a abrirnos a nuevas oportunidades y a desafiar nuestras creencias limitantes. Depende de lo que siento, mucho más de lo que hago. Claro que en el mundo de la materia debo mover la energía. Esto no habla del pensamiento mágico, de que va llegar de algún lado. Sino de la certeza de que si logro alinear mis emociones , todo proceso bien alineado, de servicio y honorable, siempre prosperará. En la forma que sea, independente o siendo parte de una organización, tanto de una gran corporación como de una pequeña. Si la clave no es donde o como aporto un servicio honorable. Sino que lo haga y sienta alineado mi sentimiento en la tarea. Entonces todos los canales de la provisión serán derramados, por caminos impensables.

 

El proceso creativo se ve obstaculizado por nuestras propias percepciones y creencias sobre el dinero, o como debo obtenerlo. Nos encontramos atrapados en un ciclo de deseos contradictorios, donde queremos tener dinero pero al mismo tiempo tememos las consecuencias de acumularlo o depender de él.

 

Para desbloquear este proceso creativo, es fundamental cambiar nuestra relación con el dinero y abrirnos a nuevas posibilidades. Debemos aprender a soñar sueños que nos desafíen y nos saquen de nuestra zona de confort, sin temor a lo desconocido.

 


Al centrar nuestra atención en la libertad financiera y en la conexión con nuestra fuente interna de creatividad, podemos liberarnos de las limitaciones autoimpuestas y permitir que la energía del dinero fluya libremente a través de nosotros.

 

El dinero no es ni bueno ni malo en sí mismo; es en este momento vibratorio una gran fuerza de creación que debemos activar a un mayor servicio de desarrollo de nuestra esencia primordial. Ser los creadores que somos en el origen, que debemos manifestar más y más amor de la fuente en todo nuestro proceso creativo. Claro esta que puede ser manipulado y forzado en este campo, como toda fuerza de él,  pero no sin consecuencias en la polaridad. 

Al cambiar nuestra percepción del dinero y aprender a trabajar en armonía con él, podemos abrirnos a nuevas posibilidades y manifestar la abundancia en todas las áreas de nuestra vida.

 

Es hora de dejar de lado nuestras creencias limitantes y abrirnos a la posibilidad de crear una realidad donde el dinero fluya libremente y podamos disfrutar de la vida en toda su plenitud.

 

La opulencia, esa capacidad para manifestar abundancia en todas las áreas de nuestra vida, es un proceso que todos experimentamos en nuestro camino espiritual. 

A medida que tomamos conciencia de nuestra conexión con la fuente de toda creación, nos enfrentamos al desafío de manifestar nuestros deseos en el tiempo y la forma que deseamos.

 


Fuimos creados para experimentar la vida en toda su plenitud, tanto en lo material como en lo espiritual. Jesús nos enseñó que lo material vendría por añadidura, como una consecuencia natural de nuestra conexión con la fuente de todo.

 

El proceso de manifestación tiene un componente mágico, porque lo real es lo invisible. Nuestra capacidad para crear está estrechamente relacionada con el sentimiento con el que realizamos nuestros actos y deseos. ¿Cuánto hemos ordenado que se manifieste la abundancia en nuestras vidas?

 

La pregunta sobre si el dinero hace la felicidad o si la felicidad hace el dinero es crucial. La opulencia no se trata simplemente de acumular riquezas materiales, sino de experimentar una sensación de plenitud en todos los aspectos de nuestra existencia. Tener algunos de los dominios de manifestación del amor trabados, nos muestra que nuestra frecuencia no esta en su punto más alto. Esto no implica que podamos alcanzar niveles de manifestación alta en alguno de ellos pero ninguna o muy poco en otros. Ya sea que las finanzas sean o no el de mayor desarrollo si no esta acompañado de una armonía creativa en los demás es que nos falta todavía elevar frecuencia y sanar para que todos se armonicen.

 

Nuestros sentimientos y creencias tienen un poderoso efecto en la manifestación de la opulencia en nuestras vidas. Si nos enfocamos en la falta y la escasez, perpetuamos un ciclo de limitación y carencia. Pero si aprendemos a crear y ordenar la abundancia en nuestro interior, podemos atraerla hacia nosotros en el mundo exterior.

 

Somos seres creadores, dotados de la capacidad de manifestar nuestros deseos en el mundo físico. Pero para hacerlo, debemos cambiar primero en nuestro interior. Como es adentro, así es afuera.

 

La opulencia es nuestra herencia divina, y está disponible para todos nosotros. Solo debemos aprender a conectarnos con ella y permitir que fluya libremente a través de nosotros.

 

 


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