El Dilema de la Felicidad
La búsqueda de la felicidad es un tema que nos acompaña a lo largo de la vida, un viaje interior en el que nos preguntamos constantemente qué es lo que nos hace felices y por qué a veces parece tan esquivo. En este recorrido, nos planteamos si la felicidad es un destino, un camino o, quizás, una forma de transitar ese camino.
- El Estado Radiante del Ser:
La reflexión nos lleva a considerar que la felicidad radica en un
estado radiante del ser. Un estado en el que no es necesario tener nada ni ser
nada en especial, ya que todo lo que se necesita llega como consecuencia
natural de ese resplandor interno. Este estado de ser, según esta percepción,
está vinculado con la búsqueda de retornar al origen, a esa fuente generadora
de la que todos somos chispas de luz y energía. Cada individuo interpreta esta
conexión con el origen según sus propias creencias, y todas estas
interpretaciones son igualmente válidas y geniales.
- Conexión con la Fuente:
Aquì surge la importancia
de reconectar con nuestro origen y transmitir esa potencia para nosotros mismos
y para los demás. Este estado radiante de felicidad no requiere posesiones
materiales ni la necesidad de ser alguien especial. Es un estado puro de conexión
con la fuente que nos ha dado vida.
- Qué obstáculos nos impiden experimentar este estado radiante de felicidad?
Muchas veces, la respuesta se encuentra en las
preocupaciones, dudas y sentimientos de baja frecuencia que nos alejan de la
conexión con la fuente. Cuando logramos liberarnos de estas cargas emocionales
y nos elevamos a la verticalidad, donde los sentimientos de baja frecuencia no
existen, podemos irradiar en frecuencias más altas y acercarnos al estado
radiante de felicidad.
Es importante dónde dirigimos nuestra atención, ya que lo que
enfocamos es lo que atraemos a nuestra vida. Los sentimientos de baja
frecuencia, como la escasez o la falta, impiden la manifestación de la
felicidad.
- Recuerdos Anclados y Eventos Pasados:
En ocasiones, nos encontramos con chips quemados en momentos de
baja frecuencia, en períodos difíciles que han dejado huellas en nuestros
corazones. Estos recuerdos y memorias pueden convertirse en obstáculos que nos
impiden disfrutar plenamente de lo que la vida nos ofrece hoy. La liberación de
estos anclajes emocionales se convierte en un paso esencial para despertar
todos los potenciales y permitirnos irradiar en esa potencia del origen.
Porque lo que ocupa nuestra mente tiende a manifestarse en nuestra realidad.
Si dirigimos nuestra atención
hacia el reconocimiento de que somos hijos hechos a imagen y semejanza de un
arquetipo divino, con todos los beneficios inherentes, entonces no deberíamos
carecer de nada en este viaje.
La felicidad, en este contexto, sería tan natural como respirar,
sin la necesidad constante de desearla o pensar en ella. Sería nuestra
condición natural, una condición que debemos redescubrir y recuperar. Sin
embargo, la felicidad no sería un fin en sí misma; más bien, estaría conectada
con el retorno al origen, llevando la densidad de nuestro existir hacia la luz
primordial.
En este estado vibratorio ideal, todo lo que necesitamos y deseamos
se manifestaría de manera natural, siguiendo el encaje lógico de frecuencias.
Entonces, ¿qué nos impide ser felices hoy? ¿Es lo que buscamos hacia adelante,
lo que arrastramos desde atrás o simplemente la dirección de nuestra atención?
Encontrar la felicidad implica liberarnos de los lastres del
pasado, vivir plenamente en el presente y dirigir nuestra atención hacia la
verdad fundamental de nuestra naturaleza. Así, el viaje hacia la felicidad se
convierte en un proceso de despertar, donde cada uno de nosotros es parte
esencial de la transformación hacia la luz.
- La Magia de Vivir en la Verticalidad:
El proceso de conexión con la fuente nos invita a vivir en la
verticalidad, con los pies bien asentados en la tierra, para traer la magia del
origen a nuestra vida diaria. Es un equilibrio entre la conexión espiritual y
la realidad física, donde podemos experimentar la felicidad sin esperar a
momentos específicos, reconociendo que la felicidad es un estado continuo y no
solo destellos esporádicos.
- Conexión y Manifestación en la Tierra:
En el proceso de conexión, experimentamos el voltaje puro de la
fuente, una comunión que nos revela nuestra verdadera identidad como hijos del
padre. Al reconocernos como tales, nos abre las puertas a nuestra herencia
divina, donde todo lo bueno emana y es esencialmente parte de esa conexión.
La herencia del padre abarca todo lo que proviene de él, y al reconocer nuestra filiación, todo lo bueno se convierte en nuestro legado natural.
Este reconocimiento y aceptación de nuestra herencia divina nos
acercan al sentimiento genuino de la felicidad.
Vivimos en un constante "hoy", un presente que se extiende en el tiempo, ya que no poseemos más que este momento.
La clave radica en vivir con nuestra atención en la verticalidad, conectados con el origen, pero manteniendo firmemente los pies sobre la tierra.
No se trata de sumergirse
exclusivamente en un estado de meditación constante, sino de encontrar la magia
y la maestría en la vida cotidiana, arraigados en la realidad diaria.
Podemos lograr el equilibrio, alcanzar la maestría en un proceso
que nos permita vivir plenamente en lo cotidiano, mientras permanecemos
conectados con la fuente. Cada individuo interpreta este proceso de conexión de
manera única, y todas las interpretaciones son igualmente perfectas.
La verdadera dicha reside en vivir con gozo en esta conexión,
reconociendo que estamos aquí para traer la magia y la potencia del origen a la
tierra. Anclamos esta potencia en nuestra realidad terrenal y la irradiamos
desde aquí, contribuyendo al proceso de retorno de esta luz, que somos
nosotros, de vuelta a su origen.
- ¿Por qué, entonces, no estamos hoy irradiando en esa potencia?
La
respuesta quizás resida en la necesidad de recordar constantemente nuestra
conexión con la fuente y la importancia de manifestar la luz que llevamos en
nuestro ser. En este reconocimiento y acción consciente, encontramos el camino
hacia el estado real de la felicidad.
Es esencial comprender que la búsqueda de la felicidad no es un fin en sí misma, sino un medio para transitar el camino de vuelta al origen.
Al
confundir el medio con el fin, perdemos de vista la esencia del viaje. La
felicidad es una resultante de la conexión a la fuente, y el camino que
transitamos es una forma de regresar a nuestro origen. En lugar de vivir para
buscar la felicidad, abracemos el camino hacia la reconexión interna y
permitamos que la felicidad fluya como una expresión natural de nuestra conexión
con la fuente.




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