El ego

Muchas veces en el ámbito espiritual se dice que al ego hay que matarlo,  y si vemos que el ego viene del griego y significa yo, seguramente ya no pienses en matarlo.

Gracias al ego hoy estamos aquí y no seguimos gateando como los bebés, gracias al ego hablamos porque veíamos a otros que hablaban y nos queríamos comunicar.

El ego es un gran impulsor, una gran herramienta de transformación.

Hay una frase que dice que el ego es muy buen siervo pero muy mal amo.

En este caso cuando nos referimos a este ego hablamos de la personalidad, y no al ego superior o yo superior que es nuestro origen.

Y justamente del pueblo argentino podríamos decir que no han dominado al ego, que lo transformamos amo en lugar de siervo, hemos tenido a  Maradona, tenemos a Messi, al Papa que nos hacen creer los más grandes del mundo y eso nos generó un gran problema  y si miramos los 40 o 50 años y le buscamos una explicación económica o política en realidad la única explicación es un ego mal trabajado a nivel personal pero que influye a nivel país.

El ego es muy buen impulsor pero nunca debe ser el que maneja las riendas, porque si le das el control te lleva a lugares donde no debes estar.

El campo emocional es el sensor para darnos cuenta de cuando nos controla el ego, si te encuentras en calma y en sentimientos más cerca del amor, entonces el ser que realmente eres  es quien se encuentra a cargo, en cambio es la personalidad la que tiene el control si te sientes nervioso, ansioso o demasiado entusiasmado.

Cuando el campo emocional se descontrola ya no están en la línea media y entonces ese entusiasmo puede hacer que el ego se transforme en amo.

Cuando te empiezan a salir bien las cosas comienzas a creer que eres el mejor del mundo.

El que sufre es el ego,  como amo es el personaje, la mente externa la personalidad.

Cuando la personalidad avasalla el proceso y cree que puede sola es cuando el ego toma el control, en cambio cuando entendemos que en conexión puedo más, ¡sí podemos!

Recordemos que el ego somos nosotros,  el ego es quien te impulsa a seguir adelante, a que cuando estudies una determinada carrera logres terminarla, a que abras un negocio, así como cuando no obtienes las calificaciones deseadas en un examen o alguien no te responde como quisieras, es el ego quien se ofende.

Muchas veces cuando nos preguntan que es la conexión les respondemos: volver a reconectarnos, a unir el actor con el personaje, el tema que tenemos la gran mayoría es que o pasamos de estar en un estado súper espiritual que no nos sirve de nada en este campo o estamos totalmente anclados en la materia y nos creemos que somos los mejores del mundo.

El gran proceso de la  conexión es que nos permite poder vivir en la línea media del actor y el personaje.

Salte de la ecuación de que el otro miente o te engaña, no es que el otro te lo haya hecho a ti, el otro miente y engaña, no lo tomes personal, en la manera de ser que tiene otro. Salte de esa ecuación y así disminuirá el sufrimiento.

Y la atención juega un rol fundamental, porque de la atención depende el sentimiento, y la calidad del sentimiento va a determinar la potencia de nuestra energía.

Si pudiéramos mostrar cómo se manifiesta en el campo de la materia, ese Ser energía superior que somos, es a través del sentimiento.

La atención generalmente se encuentra en dos cosas, o en lo que quieres que entre en tu vida o en lo que no quieres que entre y esto marca la calidad vibratoria del sentimiento. Si mantienes la atención en lo que no quieres que entre a tu vida (o en lo que quieres que se vaya de tu vida), eso hará que te desconectes del actor que eres y entonces será el personaje el que tome las riendas, y es quien se enoje, se preocupe o tenga miedo o se angustie.

En cambio si mantienes tu atención en lo que quieres que entre en tu vida, más allá de si tienes o no los recursos para lograrlo, seguramente tengas sentimientos más cerca del amor.


El ego, la personalidad, el personaje siempre está pendiente de las circunstancias y esas circunstancias le darán la posibilidad de mejorar o no pero siempre dependerá de las circunstancias y no de él.

Entendamos que no hay avance sin transformación y no hay transformación sin disciplina, no lograremos ser quien todavía no somos si no estamos dispuestos a transformarnos y esto no lo lograremos sin disciplina.

Pareciera que la disciplina tiene mala fama pero es lo púnico que nos dará libertad.

Aplica el método de las 3 A.

Autobservación, autoevaluación, autocorrección y la gran A que envuelve a todas estas que es la AUTOMAESTRÍA

No hay nada externo que reemplace lo interno. Ya no es tiempo de gurúes…Puede haber personas que nos ayuden, que nos impulsen en el camino, pero el camino es siempre nuestro

Nadie puede reemplazarnos en nuestra propia observación, porque nadie de afuera puede saber lo que yo siento ni  donde yo tengo la atención. Y de hecho puedo engañarlos a todos, menos a mí mismo

Una vez que nos hayamos visto, luego deberíamos tener la capacidad de separarnos de ese proceso, por eso en la autoevaluación debemos ver cuando estamos actuando como actores o como personajes.

Si estamos defendiéndonos…eso es puro ego, por ejemplo si hicimos tal o cual cosa porque el otro hizo tal otra

El ego inferior no puede evaluarse porque piensa todo lo hace bien y si algo sale mal es por culpa de otro, entonces desde esa postura no tenemos posibilidad de evaluación y mucho menos de corrección porque la solución de mis problemas está en que el otro produzca el cambio

Si podemos observar evaluar y corregirnos, y no castigarnos porque eso también sería ego, nos estaríamos victimización, y el único que víctima es el personaje, el actor es protagonista y creador

Lo bueno de esto es que se puede entrenar. La condición de la transformación, de ser quien queremos llegar a ser, de ser cada día menos personaje y mas actor y para eso se necesita disciplina y si no la tienes, la puedes entrenar

Como Dios le dijo a Josué: mira que te pido que te esfuerces y seas valiente porque entonces y solo entonces Jehová tu Dios estará contigo… ¿Que quería decir con eso? Le pide dos condiciones: esfuérzate y sé valiente, generar disciplina no es fácil y ahí es donde debes esforzarte y para poder generar la disciplina tendrás que modificar un monto de cosas en tu vida  esa es la parte donde tienes que ser valiente

No puedes manejar tu mente, porque la maneja el personaje, pero si puedes entrenarla, si piensas de determinada manera,  es porque sientes de determinada manera y eso lo determina donde tienes tu atención y ahí es donde entran las creencias. La cosmovisión que tenemos esta creada por todas nuestras creencias: en lo que aprendimos, en lo que nos dijeron, en nuestras propias experiencias. 

La gran pregunta es:  ¿cómo cambio esas creencias? Pues esforzándote y siendo valiente

Tendemos a pensar que nuestras creencias solo las hemos generadas desde chicos,  ignorando que las generamos continuamente, por ejemplo si hoy llamaste a alguien 3 veces ya creaste la creencia de que no te quiere contestar o como se dice ahora “te clavó el  visto”. Estamos creando creencias todo el tiempo en base a nuestras experiencias y hasta de lo que nos decimos a nosotros mismos durante todo el día

En la Biblia Pablo decía la creencia viene por el oír y como creerán si no hay nadie que les hable…Y justamente con quien más hablamos durante todo el día es con nosotros mismos

Pues entonces si quieres cambiar tus creencias, cambia lo que hablas, pues si sigues hablándote lo mismo, vas a seguir creyéndote lo mismo

Ya no te sirve seguir echándole las  culpas a las creencias que te inculcaron cuando eras niño, son las creencias que sigues repitiéndote todos los días

Lo que importa no es lo que te enseñaron tus padres, ni lo que te dicen los gobiernos ni líderes espirituales, lo que importa es lo que te dices todo el día porque ahí es donde creo mis propias creencias

Nadie tiene más éxito que el que su capacidad de relacionarse con otro le permite, porque no es un mundo de individualidades, es un mundo colectivo, una de las maneras de detectar cuando es el ego el que está tomando el control, es cuando pensamos que puedes solo.

Entonces ¿cuál es la mejor manera de educar a tus hijos? 

Cuando un Ser decide manifestarse en esta incorporación elige su entorno, sus padres, sus creencias…todo, No le vendas un personaje que no eres. Háblale de lo que realmente crees, seguramente al principio tome esas creencias y luego las discuta, y eso es habitual porque sino no tendría personalidad y luego con el paso del tiempo elegirán con cuales se quedan y con cuáles no.

Si hay algo que deberíamos hacer los padres, es dejar de pensar que somos los responsables del futuro de nuestros hijos, eso es puro ego.

El querer evitarles el aprendizaje y el sufrimiento a nuestros hijos es puro ego. Pensamos que como padres somos los responsables de cuál será su futuro, de con quien pasará el resto de su vida, entonces así pensamos que tenemos autoridad para elegir quien va a ser su pareja o cual va a ser su profesión.

El ego suele mal interpretar el amor y decimos: “lo hago porque lo amo”. Si es así pues déjalo que viva su propia experiencia, obvio que no lo vas a incitar a que camine entre serpientes ni tampoco decirle: tú solito te metiste ahí, ahora arréglatelas solo, eso sería el puro ego ofendido. Los hijos tienen una función entre otras y es no hacerte caso y discutir todo lo que le digas. Y por supuesto que nosotros debemos advertirles, pero sabiendo que lo más probable es que no nos haga caso y por eso también es un gran escenario para vivir el AMOR.

La capacidad, la voluntad, la determinación para poder transformarnos son entrenables. La disciplina es necesaria para la transformación y para la libertad. No es una condición con la que algunos nacen y otros no. También es importante recordar que solos no podemos.

 Haz clic aquí para ver el video completo sobre "El Ego"




Comentarios

Entradas más populares de este blog

La rendición que abre los cielos

Cuando la atención cambia, el destino se da vuelta

Resultados en el camino espiritual: ¿buscar o soltar?