¿Está mi sentimiento siguiendo a mi atención?
Cuando ya hemos salido de la ignorancia creativa, nos hemos reconocido como creadores, pero vemos que muchas creaciones no se dan, no se manifiestan. Cuando eso sucede nos frustramos y decimos ¿Qué estoy haciendo mal?
Es fundamental aquí comprender el proceso creativo. En nuestra cultura occidental se le ha dado demasiada importancia al intelecto, a la mente en si. Y lo que pensamos. Cuando si juega un rol fundamental en el proceso creativo, es mucho más importante el sentimiento.
En el proceso creativo, sabemos que donde esta mi atención ahí esta mi energía, donde esta mi atención en eso me convierto.
Entonces llevamos la atención a eso que quiero manifestar, a eso que quiero que entre en mi vida. Y el intelecto lo va a aceptar sin mayores problemas, pero los sentimientos a veces que están cargados de miedo, en la carencia, en la duda etc, no dejan que el Amor Divino de la fuente pueda actuar libremente.
Por eso debemos hacernos esa pregunta: ¿Esta mi sentimiento siguiendo mi atención?
Intelectualmente pensamos que no tenemos esa duda, ese miedo esa carencia etc, pero esta en lo sentimientos.
Si analizamos el sentimiento veremos en cada caso donde la respuesta no se manifestó inmediatamente, que había un cuestionamiento en los sentimientos ¿ si eso iba a venir, o cuándo iba a venir, o si lo haría ahora?
Es como si diéramos esa «orden creativa» entregando todo el poder a la fuente para que algo se manifieste, pero enseguida comenzamos a cuestionarnos el como? cuando? de que manera? ahí es que la duda entro y tomó la personalidad el control nuevamente. Interfiriendo en el proceso.
Cuando des una orden creativa, hagas el llamado para que la fuente entre en acción, no debemos dejar que ni el intelecto ni los sentimientos interfieran. Claro, es más fácil decirlo que hacerlo. La practica, la repetición es lo que nos va a dar la maestria en esto.
El soltar ese control, esa certeza de la ocurrencia es algo que tenemos que ir ganando con la practica.
También es importante recordar que la ley en nuestra octava física, es que en muchos casos debemos realizar cierta acción física para que ese llamado se realice. La ley de la vida demanda cierto esfuerzo propio o desde el lado físico de la existencia para que el llamado se complete más rápido.
Es como el caso del famoso cuento de la ayuda de Dios:
En un pueblo del litoral hubo una terrible inundación que obligó a sus habitantes a evacuarlo. Es decir, tenían que sacar todas sus pertenencias y llevarlas a otra zona sin agua.
El cura no quería abandonar la iglesia pero el agua subía tanto que tuvo que refugiarse en el techo. Mientras tanto, rezaba:
-¡Dios mío, ayúdame, confío en que vas a salvarme!
Al rato, pasó una lancha de la policía y le dijeron:
-¡Vamos, padre, no se quede allí que es muy peligroso! Suba a la lancha. Vamos a llevarlo con toda la gente.
El sacerdote no les hizo caso y, al rato, tuvo que subir al campanario porque el agua seguía creciendo. Y no dejaba de pedir ayuda a Dios.
-Señor, estoy dándote muestras de mi confianza, ¡sálvame de esta inundación! ¡No me abandones!
Pasó un helicóptero y lo invitaron a subir, pero tampoco quiso. Ya estaba en la puntita del edificio y pasó otra cuadrilla de rescate:
-Padre, usted es el único que queda. ¡Venga!
Pero el cura no quiso ir. Resistió hasta que el agua lo tapó y murió ahogado. Cuando Dios lo recibió en el cielo, el sacerdote se quejó diciéndole:
-¿Qué paso, Dos mío? No me escuchaste? Te pedí ayuda y me abandonaste.
-De ninguna manera-le dijo Dios-.Yo no te abandoné. Es más, te envié mucha ayuda: una lancha de la policía, un helicóptero y una cuadrilla de rescate, pero en todos los casos vos no quisiste verme ni escucharme y los rechazaste…

Debemos tener ese sentimiento de aceptación del Amor Divino de la fuente, para que la armonía en los sentimientos reine en este campo físico, y cuando veamos que esa armonía no esta presente, cuando el sentimiento no siga a la atención, corregirlo.
El entrenamiento y la practica nos acerca cada vez mas a esa victoria.
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