Construir Relaciones Poderosas

 Para crecer todas las relaciones necesitan de espacio y contexto. No importa que hablemos de relaciones familiares, amorosas o comerciales.  No van a crecer por piel, lazos genéticos o políticos, por compartir un espacio de trabajo o esparcimiento. Tendemos a creer que esas simples cuestiones como, la piel, la genética o compartir un espacio, es todo lo que necesitamos para que las relaciones crezcan. Las relaciones se crean, recrean. Se construyen y sobre todo se reconstruyen. Las piezas que construyen o reconstruyen las relaciones son saber crear los espacios y manifestar los contextos que les permitan germinar. El espacio no se refiere solo a contar con un espacio físico. El espacio se puede crear física o virtualmente. Una llamada, una cena, un encuentro. El tipo partido de golf donde se crean las relaciones para cerrar negocios. Ese mismo detalle y dedicación deben llevar las relaciones personales. Y no darlas por hecho. Nos amamos eso es suficiente para que nuestra relación sea fuerte. El tenemos hijos en común ese es el espacio y el contexto para que la relación florezca. La verdad que no lo es. El contexto es saber diseñando para que esta creado el espacio. Si estoy comprometido a que esa relación crezca, yo debo hacerme cien por ciento cargo. Eso me implica involucrarme con toda mi fuerza creadora en la generación de espacios. Que no importa si son físicos o virtuales. No solo hacerme responsable de que esos espacios se manifiesten. Si no además de diseñar y crear los contextos para que esos espacios, sean espacios de posibilidad para la relación. Que vamos a hacer en esos espacios, permitir que crezca y surja la conversación como motor de las relaciones. Generando el contexto para que eso suceda. Claro esto solo lo puedo hacer si estoy comprometido a que esa relación se fortalezca. Si no es así, es muy probable que no tenga ganas, o que le exija al otro poner de su parte.   Si quiero potenciar esa relación no voy a decaer en crear los espacios y los contextos. Entendiendo que el otro puede no entender lo que estoy creando. Eso no es motivo de enojo o reproche solo reforzar los esfuerzos para crear espacio y contexto. Yo me hago cien por ciento cargo de la relación, solo si mi compromiso es que esa relación crezca. Si no estoy dispuesto, quizás no exista el compromiso.

Seguramente Conoces la Oración de la Serenidad, que la hizo famosa el teólogo Reinhold Niebuhr Dice: Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar aquellas que sí puedo y la sabiduría para reconocer la diferencia.  

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia; viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez; aceptando las adversidades como un camino hacia la paz; pidiendo, como lo hizo Dios, en este mundo pecador tal y como es, y no como me gustaría que fuera; creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a Tu voluntad; de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e increíblemente feliz Contigo en la siguiente. Amén

Esta plegaria describe cómo nos sentimos muchas veces en la impotencia de recrear relaciones, o de hacer crecer las nuevas. Muchas veces sentía que estaba atascado entre mi sensación de insuficiencia y mi deseo de cambiar. Lo que necesitamos es «reconocer la diferencia» entre lo que podía y lo que no podía mejorar. No bastaba con reconocer que no podemos lograr el cambio, es importante entender que no es mi tarea cambiar a nadie. Entendiendo que nadie tiene más éxito que su capacidad de relacionarse le permite.

Esto impulsaba a mejor la capacidad de relacionarse, pero de crear relaciones poderosas. Eso solo son relaciones que sanan y que enferma. Relaciones donde me siento mas fuertes al tenerlas y no mas débil. Pero que si había que trabajar las relaciones.

Como seres humanos somos seres sociables, pero tener relaciones fuertes no es genético, eso se construye, requiere trabajo dedicación compromiso y hacerme cien por ciento cargo de la relación.  

Cuando nos damos cuenta de esto, lleva su tiempo comprender que había cosas que podíamos cambiar, pero muchas veces no sabemos cómo hacerlo. Nos damos cuenta de que no creamos lazos fuertes con los demás, mas no comprendemos, muchas veces por qué no logramos hacerlo. Siempre pensé desde chico que relacionarse era una habilidad natural, o la tienes o no la tienes. Llevo tiempo y trabajo comprender que se construye esa capacidad. 

 

¿Qué haces cuando fracasas, en tus relaciones? ¿Qué haces cuando te sientes frustrado? La mayoría de las personas se desmorona, sobrelleva la situación o cambia.  No es lo mismo, sobrellevar que avanzar, sino que es una actitud de naturaleza estática y defensiva, es una reacción. Con el solo hecho de sobrellevar un problema no se logra nada; es una postura que simplemente sirve para mantenerse a flote. Es solo “remar “la situación.  Comprender que lo que había que hacer era avanzar y hacerse cargo cien por ciento de la relación.  Para comunicarte de manera eficaz, debes tomar la delantera. Debes tener iniciativa. Debes hacer algo más que simplemente sobrellevar la situación. Si quería avanzar, hacer que funcione debía trabajar en la relación, crear espacios y contextos que permitan a la relación crecer. Prestarme a una escucha sin prejuicios. Que no es fácil, es algo natural el prejuicio. Pero esforzarse y ser valiente para que eso no condicione la forma en la que entro en las relaciones.  Claro muchas veces tendemos a tener prejuicios a dar en las relaciones. Dar todo de mí y si de esa manera no funcionaba. Y si el otro se aprovecha de mí.  O no era lo que esperaba de la relación o el hacer que la relación funcione implicaba negarme a mi o dejar de amarme. Esos pueden ser cosas para evaluar después de hacer todo el trabajo para que funcione. Entonces llega el tiempo de la decisión de basta. Antes de eso he de asegurarme de que había dado el 100 por ciento.  

     Que ninguna relación está muerta hasta que vencí la apatía y di el cien por cien de mi para que funcione. Dar el cien por cien no es remar o haber “aguantado todo este tiempo “, es ser responsable de crear los espacios y los contextos que puedan permitirle renacer. Guardar las criticas y crear en la posibilidad de esa relación. Después quizás si pueda ser el tiempo de declarar basta.

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